La universidad es una institución de vigilancia. Tiene que serlo. Mirar al mundo para criticarlo, invitándole un café o en el candor de un debate. Pero el centinela académico tiene un punto ciego. Los fascistas (integrantes de la FACISO) buscan el ángulo muerto: miran al cielo y ven los de arriba; miran sus pies y ven los de abajo; a sus lados, las izquierdas y derechas. Voltean y ven con nostalgia su pasado indígena, miran al frente y anhelan el progreso prometido. Con la superioridad intelectual que caracteriza a los uaseños, se llegaría a la conclusión que es invento de la derecha, una artimaña desde los pinos, una estratagema imperialista. Igual que todo lo que no entiende. Pese a la brillantez Uaseña, me temo que el origen de este fenómeno es distinto, proviene del más antiguo folclor, es una metáfora: la del ojo que no mira hacia adentro. ¿Qué hay dentro de la universidad que deba ser vigilado por si misma?: La autocrítica. Toda crítica congruente es una autocrítica pues señala y denuncia lo que a conciencia es un error. Pero, ¿la universidad tiene una crítica?; los gobiernos tienen políticas de estado, la universidad parámetros de entendimiento. Por lo cual; sí, la universidad tiene una critica. El detalle esta en que la universidad se forma de muchos. Para que la universidad sea congruente y siga criticando al mundo (desde sus propios conceptos) los muchos se tienen que alinear a las políticas de entendimiento que la universidad impone. Es así como nace la reglamentación de la crítica, supeditando la verdad propia (experiencia) a una verdad superior (Teoría), negando el razonamiento. Por ejemplo: uno de los muchos integrantes de la universidad tiene un punto de vista positivo de México. Antes siquiera de proponer una investigación se topa con la barrera que solo se aceptan trabajos de crítica (que en la jerga Uaseña es sinónimo de denuncia), por lo que para no estancarse decide investigar desde la teoría (criterio impuesto por ser considerado el mejor). Y el ciclo continúa: cada uno de los muchos perpetúan a la universidad como institución de crítica (al tiempo que reproducen las mismas soluciones a problemas cambiantes). Las verdades asumidas (casi todas de naturaleza Marxista) son enseñadas, impartidas, metidas, retacadas por considerarse lo mejor (que en la verborrea academicista se dice: hacer conocer los referentes empíricos). Por eso la mayoría del tiempo las clases (lecciones) dominantes son acerca de las clases dominantes. Tal vez es de esta forma en que nacen las clases dominantes: a través del salón de clases. Es curioso, mirando antiguas revistas universitarias descubro que siempre son las mismas palabras, las mismas quejas. Lo único que cambia es el enemigo. Hoy por ejemplo esta de moda atacar al neoliberalismo. Es raro que en ninguna de las revistas que leí (todas de fabricadas en la universidad) no se hayan percatado que el fenómeno del neoliberalismo comenzó a frenarse desde principios de los años 90 (ver, Leonardo Kourchenko, y Martha Ochman). Deben haberlo ignorado por necesidad. La universidad necesita de un enemigo para justificar su existencia. Es una ofensa negar que México esta sumido en un gran problema, es impensable ver las cosas de otra manera; es la utopía de los especialistas: Un mundo en que impera la necesidad por sobre la libertad. Siempre existe la necesidad de una solución final (no como la de Hitler de mandar a los judíos en trenes… pero si de mandar en trenes a políticos, empresarios y todo el que se considere un derechista, imperialista, u otro ista). Esta solución final se traduce en el dialecto del populacho a, el gran problema de México: la educación, la política, la salud y la lista sigue. Curiosamente, todas son materias concretas de estudio y (más curiosamente) siempre existe un especialista para resolver el gran problema de México. La sociedad es un infierno de salvadores, decía Cioran, ¿qué pasa cuando la salvación se burocratiza (repartiendo títulos)? Si preguntara a la universidad me respondería con la misma respuesta a todas las preguntas: que México ha sido secuestrado por los políticos; que el país es el patio trasero de los EU, que Elba Esther Gordillo controla los Pinos, que, en fin, el México ideal esta secuestrado por el México real. ¿Y eso es excusa para dar respuestas prefabricadas a todos los problemas nacionales?, Me responden igual, de animo trágico y catastrófico, usando la bandera del compromiso social para limpiar sus necedades. La denuncia (critica Uaseña) opera igual que la limosna: un barato soborno a la conciencia. La FACISO intenta cambiar al mundo cambiando a todos a su visión (Marxista, indigenista)… ¿será FACISMO o fascismo

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